enero 22, 2015

Debo aprender a dibujar

[...para poder mentar madres de una forma bella y educada]

Me gustaría un poco más de atención.
Y algo más de interés en mantener el maldito interés.
Quizá agregaría un kilo de bellas, enormes, regordetas BUENAS INTENCIONES.
De esas que cruzan el atlántico, sacan el impermeable, las botas de hule y se aferran a la soga de salvación.
Quitaría en definitiva esa manía de decidir por mí, de obviar mis respuestas y no darme el beneficio de la duda, colocando sobre mi cartoon una de las 25 mil reacciones habituales.

Sí, lo extraño. Hace mucho tiempo que no es el que me conquistó, con una sutil imagen de las manos de un hombre apretando unos glúteos firmes. Ya no es fuego, ni huracán, ni el joven que insolente metía las manos bajo mi falda en el coche estacionado sobre la avenida.

Agridulce, tierno y violento, con iniciativa.
El maestro lo ha dicho mejor...por ahora, no quiero escenas del sofá.


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