Ir al contenido principal

Debo aprender a dibujar

[...para poder mentar madres de una forma bella y educada]

Me gustaría un poco más de atención.
Y algo más de interés en mantener el maldito interés.
Quizá agregaría un kilo de bellas, enormes, regordetas BUENAS INTENCIONES.
De esas que cruzan el atlántico, sacan el impermeable, las botas de hule y se aferran a la soga de salvación.
Quitaría en definitiva esa manía de decidir por mí, de obviar mis respuestas y no darme el beneficio de la duda, colocando sobre mi cartoon una de las 25 mil reacciones habituales.

Sí, lo extraño. Hace mucho tiempo que no es el que me conquistó, con una sutil imagen de las manos de un hombre apretando unos glúteos firmes. Ya no es fuego, ni huracán, ni el joven que insolente metía las manos bajo mi falda en el coche estacionado sobre la avenida.

Agridulce, tierno y violento, con iniciativa.
El maestro lo ha dicho mejor...por ahora, no quiero escenas del sofá.


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Eres feliz?

-¿Eres feliz?- preguntó mientras apartaba la vista del celular.

Había permanecido en silencio, haciendo zapping, sin preguntar mucho. Atendía algunas conversaciones virtuales -imagino que más interesantes que lo que ocurría en aquel cuarto de televisión-, veía la vida pasar desde el sillón.

- Sí, supongo que sí- dije mientras hacía a un lado mi móvil.- Lo que aprendí es que debo quitarme esa idea romántica de la felicidad como estado permanente; apreciar las pequeñas cosas, agradecer...tengo piernas, me puedo mover, hablar y una fuente ingresos. Supongo que soy feliz-.

Me miró de reojo, sin aprobar lo que dije.

Hace tiempo que está en ese hoyo pero antes su ánimo fluctuaba. Ahora es un constante abismo, un hoyo negro que consume pero no se alimenta. Todo le pasa de largo, no lo atraviesa nada.

He tenido un par de días con él, casi una vida juntos. Juntamos nuestras soledades para ver algunas series, cocinar y comer con la seguridad de que si nos atragantamos habrá alguien que llame a…