enero 27, 2015

Modelo de familia I


I

Una vez más el silencio incómodo al otro lado de la línea.
Supongo que Alicia me ve una cara de idiota, o quizá de enfado (al final del día, ambas son la misma cosa en mí). Atino a señalar en la pizarra "café del día" y con el índice la cantidad.  

Traigo en la boca un cigarro más húmedo que yo -y no doy pie a una discusión, sólo termino con ella antes del revuelo-. De alguna manera hay que palear la ansiedad y le ha tocado ser una especie de babero para mí. 

Decidí dejar de fumar por enésima vez; la última vez que lo intenté, pude dejarlo por un año y  meses. 
Luego, el detonador, la rebeldía y juas, la cajetilla de nuevo en el bolso.

II

Busco un asiento apartado y cercano a la ventana.
A veces quisiera arrojar los móviles y que les pasara un auto encima.
Simplemente volver a experimentar la libertad. Soy una esclava de mis preocupaciones.
Preferiría ser una esclava de mis aficiones, como escribir y leer poesía.
También he sentido la necesidad de aprender a meditar y leer más periódicos.
Algo me pide a gritos voltear la vista a otro lado.

III

A alguien se lo dije la semana pasada: quiero salir corriendo.
Hoy lo hice. Claro, no en el sentido natural del término: no aparecí en la oficina.
Me instalé en el café más cercano, por si hacía falta.
Y ahora, pues nada...me siento vacía.
Busco conexión en un acto reflejo y como si nada, ya estoy escribiendo "buenos días, amor".
A veces me pregunto cuál es la razón de decirlo, si hace días que estamos descolocados.
Me cuesta pensar que pueda ser costumbre, con tan pocos días en común.
En el principio, era como un redescubrimiento del otro...ahora, creo que esto se está yendo al traste.

IV

He tratado de imaginar lo difícil que fue la educación de mi madre.
Cuenta que la abuela siempre marcó los roles de las mujeres en la vida de una familia: cocinera, camarera, lavandera, enfermera, etcétera, etcétera. Lo común pues. Y además, que era deber de cada mujer "mantener el hogar", lo que evidentemente suponía tragarse el orgullo, las infidelidades, la desazón y los desacuerdos. Jamás supondría dejar que te pegaran -menos mal que rescató algo de dignidad-.

Mi madre ha tratado de seguir el modelo valientemente.
Soporta la falta de comunicación, los constantes desacuerdos, las infidelidades.
Asume con cierto aire de grandeza las riendas de la casa y se regodea de hacer rendir siempre el dinero.

V

Mi padre, fuera del modelo de hombre de mi madre, nació en una región fría del estado.
En la zona, se dedican al campo, a beber, coger y ser violentos por definición.
Todos sus antepasados fueron machos violentos y llenos de vicios, unos auténticos jefes de familia.
Cierto día, mi madre aún de novia, la parentela le preguntó inocentemente "y tú, cómo le haces cuando te pega Hugo?". Mi madre, criada como ama de casa respetable, tuvo que contener el enfado y se limitó a contestar "jamás me ha puesto, ni me pondrá, una mano encima".

Era verdad.
Sigue siendo verdad, si descontamos la vez en que tuve que salir al auxilio de mi madre ante un padre desfigurado por la cólera.

VI

He comenzado a dejar de fumar porque el próximo año quiero ser madre.
Sé que suena un poco extraño en una mujer que lleva en la frente el estigma de "insoportable, cara dura, machorra".
Me importa un comino.
Ni siquiera he permitido que obstaculice mi objetivo el hecho de que, viniendo de dos familias tradicionales -muy diferente una de la otra-, no esté casada ni tenga anillo de compromiso en mano.
Al día de hoy, si me preguntan, ni siquiera sé el nombre del padre.
Tengo posibilidades, algunos candidatos, y evidentemente en primer lugar a mi actual pareja.
Sí, aún está en la lista.

Deseo con todo mi ser que sea niño.
Ya es justo cortar con esta herencia de sumisión disfrazada de "gran mujer".

VII

Creo que es tiempo de hablar, por un largo tiempo.
Me siento como una idiota tratando de rescatar lo mejor de cada modelo educativo.
Mi carácter es más parecido al de mi padre pero conserva el "deber ser" de mi madre.
Quizá por eso no puedo comunicarme con ella.
Detesto su modelo, me hace sufrir mucho.
"Dar hasta que duela", "el amor es sacrificio", "mi vida gira en torno a los demás".
Han logrado hacer de mi mente una asquerosa melcocha.

Patético: mujer con dos licenciaturas, una maestría, un trabajo mediocre y una vida amorosa marcada por los constantes sacrificios.

El triunfo no siempre brilla, ni es lo mejor pagado.

VIII

Me aburrí.
Pago la cuenta -un sandwich y dos cafés-.
Antes de salir, una breve conversación:

-Me duele la cabeza-
  -Otra vez?-
-Sip
  -Puedo ir a cuidarte, darte muchos besos y...-
-Tengo mucho trabajo, no sé a qué hora llegue a casa-
  -Recupérate pues, te dejo descansar-

(Visto a las 13:25 hrs)


P.D: Alice de vez en cuando me avienta una mirada. Parece creer que soy lesbiana. El corte de cabello no favorece...me importa un bledo. Soy esto que ven, y también la manía de cuidar lo que amo, de dejar la vida y el mundo de lado cuando alguno no está bien.

Cuando lo vea, me va a escuchar...y seguramente, me verá llorar.

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