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Al doblar la esquina

Bailar con todo el cuerpo.
Correr cuando no tengo idea de qué hacer.
Aplicar la ley del talión, la de hielo y al final, la de Herodes.
MUDARME a un 3x2 para no dejar espacio a las recochinas dudas.
Defender lo que pienso.
Hacer a cada momento justo lo que estoy sintiendo.
Llorar sin dar explicaciones.
Hacer otra lista con los libros y dvd que me quiero regalar.
Comprar las zapatillas azules.
Extender las alas y sentirme orgullosa de ellas.
Encontrar un entrenador personal.
Escribir largas cartas de agradecimiento y buenos deseos para todos los que me abandonaron.
Sentir hasta que duela.
RESURGIR.
Dejar de compararme con todas ellas.
Escribir una lista de mis virtudes y defectos.
Aprender que el camino se termina en solitario.
Gemir y gritar de puro placer sexual.
Ser dueña de mi silencio.
Ayudar a los chicos, los animales y los desorientados.
Hacer una amiga.
Encontrar un tema para fotografiar.
Comprar un proyector.
Cambiar el soundtrack por completo.
Quererme y aceptarme con el cuerpo y el corazón que me tocaron.

Dejar a la vida lo que es del destino.
Que fluya el mar.

Comentarios

Macario Vertiz ha dicho que…
Nada detiene al mar... ni yo, ni tu...

Así que a dejar fluir las aguas y mientras... a vivir al máximo¡

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¿Eres feliz?

-¿Eres feliz?- preguntó mientras apartaba la vista del celular.

Había permanecido en silencio, haciendo zapping, sin preguntar mucho. Atendía algunas conversaciones virtuales -imagino que más interesantes que lo que ocurría en aquel cuarto de televisión-, veía la vida pasar desde el sillón.

- Sí, supongo que sí- dije mientras hacía a un lado mi móvil.- Lo que aprendí es que debo quitarme esa idea romántica de la felicidad como estado permanente; apreciar las pequeñas cosas, agradecer...tengo piernas, me puedo mover, hablar y una fuente ingresos. Supongo que soy feliz-.

Me miró de reojo, sin aprobar lo que dije.

Hace tiempo que está en ese hoyo pero antes su ánimo fluctuaba. Ahora es un constante abismo, un hoyo negro que consume pero no se alimenta. Todo le pasa de largo, no lo atraviesa nada.

He tenido un par de días con él, casi una vida juntos. Juntamos nuestras soledades para ver algunas series, cocinar y comer con la seguridad de que si nos atragantamos habrá alguien que llame a…

Modelo de familia I

I

Una vez más el silencio incómodo al otro lado de la línea.
Supongo que Alicia me ve una cara de idiota, o quizá de enfado (al final del día, ambas son la misma cosa en mí). Atino a señalar en la pizarra "café del día" y con el índice la cantidad.  

Traigo en la boca un cigarro más húmedo que yo -y no doy pie a una discusión, sólo termino con ella antes del revuelo-. De alguna manera hay que palear la ansiedad y le ha tocado ser una especie de babero para mí. 

Decidí dejar de fumar por enésima vez; la última vez que lo intenté, pude dejarlo por un año y  meses. 
Luego, el detonador, la rebeldía y juas, la cajetilla de nuevo en el bolso.

II

Busco un asiento apartado y cercano a la ventana.
A veces quisiera arrojar los móviles y que les pasara un auto encima.
Simplemente volver a experimentar la libertad. Soy una esclava de mis preocupaciones.
Preferiría ser una esclava de mis aficiones, como escribir y leer poesía.
También he sentido la necesidad de aprender a meditar y leer más periód…

Debo aprender a dibujar

[...para poder mentar madres de una forma bella y educada]

Me gustaría un poco más de atención.
Y algo más de interés en mantener el maldito interés.
Quizá agregaría un kilo de bellas, enormes, regordetas BUENAS INTENCIONES.
De esas que cruzan el atlántico, sacan el impermeable, las botas de hule y se aferran a la soga de salvación.
Quitaría en definitiva esa manía de decidir por mí, de obviar mis respuestas y no darme el beneficio de la duda, colocando sobre mi cartoon una de las 25 mil reacciones habituales.

Sí, lo extraño. Hace mucho tiempo que no es el que me conquistó, con una sutil imagen de las manos de un hombre apretando unos glúteos firmes. Ya no es fuego, ni huracán, ni el joven que insolente metía las manos bajo mi falda en el coche estacionado sobre la avenida.

Agridulce, tierno y violento, con iniciativa.
El maestro lo ha dicho mejor...por ahora, no quiero escenas del sofá.